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Cómo saber si eres adicto al sexo

Bien es sabido, de manera inexorable, que el s.e.x.o, desde sus amplios matices de preferencias, opciones y métodos de alcanzar el placer, nos da un panorama de que nada está sobrevalorado mientras no dañe a otros.



Si el sexo ha de ser tan divino, entonces, ¿Existe la posibilidad de crear adicción o se tratará solo de un desorden cultural? Aunque parezca exagerado, es muy importante distinguir entre una búsqueda constante del placer y una dependencia de él.

La OMS es determinante al señalar que la adicción sexual es un trastorno similar a la parafilia (desviación sexual) y que incluye fantasías que causan excitación, deseos y comportamientos detonantes de dificultades clínicamente significativas en el funcionamiento social, ocupacional o en otras áreas importantes.

Muchos asumen erróneamente que esto se trata simplemente de comportamientos repetitivos con una alta frecuencia que dan placer. Si fuera solo eso, quizá todos deberíamos considerarnos adictos al sexo.

La adicción sexual ha sido descrita como un proceso que lleva a que la persona se encuentre progresivamente sometida a su sexualidad, haciendo que ésta se incline más a la necesidad que al deseo.

Según Carnes, la adicción empieza por una débil autoestima, a veces con síntomas depresivos e insatisfacción con la propia vida. A esto le suele seguir un aislamiento, que le conduce a fantasías sexuales compensadoras, una forma de escapar y evadirse a un refugio más placentero que suelen ser las fantasías sexuales.

ALGUNAS CARACTERÍSTICAS CLÍNICAS DE LA ADICCIÓN SEXUAL:

• Pensamientos sexuales obsesivos 
• Conductas sexuales “compulsivas” encaminadas a aliviar tensión que placer. 
• Baja autoestima 
• Síntomas depresivos 
• Vergüenza y ocultamiento del placer 
• Falta de control 
• Masturbación compulsiva 
• Relaciones promiscuas breves 
• Sexo con personas desconocidas 
• Uso excesivo de pornografía o de líneas telefónicas eróticas

Por su parte, Aviel Goodman, en su libro “Sexual Addiction” deja muy claro que no son ni el exceso o la frecuencia, ni las propias conductas sexuales o el tipo de sexualidad, lo que caracteriza estas adicciones, sino el desarrollo de la dependencia a cualquier forma de sexualidad, con sus criterios tradicionales (pérdida de control y continuación a pesar de las consecuencias negativas).

Para Goodman, a diferencia de otras conductas sexuales como la hipersexualidad o la ninfomanía, donde el problema es la incapacidad para estar satisfecho sexualmente, en la adicción sería más una conducta como respuesta a otros problemas emocionales y psicológicos (autoestima, culpabilidad, depresión, ansiedad, trastornos psicosomáticos y posibles abusos sexuales).

El problema de los “sexoadictos” no es tanto la intensidad de sus impulsos como la dificultad para controlarlos o la presencia de motivos no sexuales (soledad, alivio del malestar emocional, dependencia emocional) en su conducta sexual. Es ahí donde debe recalar la terapia.

OBSERVACIONES:

Por tratarse de un área de la salud mental (la adicción), es necesario acudir a un especialista (psicólogo, psiquiatra o en su defecto sexólogo) para su determinado diagnóstico y tratamiento.

Detrás de una adicción, muchas veces, se esconde una necesidad o conflicto personal mayor. Por lo tanto, el apoyo familiar o de la pareja es necesario para atender dicha adicción.

El adicto, aunque obtenga placer con su práctica, está sumergido en un abismo que puede traerle consecuencias desfavorables.

Nunca está de más, solicitar ayuda. No estás solo.

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¡Feliz y rico fin de semana!

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