Martes | 11/04/2017


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Los Cuentos de Encarnación - #114


De sueños sí se vive alegre

Regularmente uno no recuerda los sueños que tiene mientras duerme, al despertar suelen escaparse de la memoria dejando algún buen o mal sabor. Pero éste, no solo lo recuerdo como si lo estuviera soñando justo ahora, sino que fue uno de esos que se sintió absolutamente real. Les cuento...



Estaba en una casa que al parecer era mía, mi madre estaba de visita no sé por qué razón, pero la verdad es que por lo que pasó en el sueño agradecí que ella estuviera allí. Pues, de la nada, comienza a venirme un malestar como estomacal, como dolor de vientre o no se qué, que luego se fue convirtiendo en dolor de todo.

Grité y un líquido transparente salió de mí. Mi madre vino corriendo, me ayudó a recostarme y entonces nos dimos cuenta que ¡estaba pariendo! ¡Yo ni sabía que estaba embarazada! Llamamos a una ambulancia, pero entre el dolor y la ayuda de mi madre tuve un bebé en mi casa.

Luego que nació, mi madre lo puso en mis brazos y fue corriendo a buscar una manta o algo con que cubrirlo (por supuesto que ni pañales teníamos). Mientras ella venía noté que los dolores volvían, la llamé desesperada y cuando vino tomó al niño (era un varón) y lo acostó en la cama junto a mi. Entonces me revisó, venía otro bebé. ¡Eran morochos!

Fue horrible, el dolor, la angustia, el no saber, el no tener nada, ni un pañal... Tuve al otro niño, eran pequeños pero se veía que respiraban bien. Mi madre me dijo: "Pégate cada uno en una teta". Así lo hice. Al rato llegaron los paramédicos, revisaron a los niños y estaban bien; yo también estaba bien. Y mientras estábamos preparándonos para ir al hospital para una revisión completa, me desperté.

Estaba nerviosa por lo real del sueño (consideremos "real" en la medida que no he tenido hijos así que no sé "realmente" cómo es el asunto), tenía el corazón acelerado; pero la verdad es que estaba contenta.

Yo quiero ser mamá algún día y honestamente me angustia ver a mujeres embarazadas en la calle porque pienso que no se consiguen pañales, ni fórmula y la ropa de bebés está carísima. En verdad me preocupa no estar preparada física, emocional o económicamente para ser la mamá de alguien; sin embargo, de ese sueño me quedó una sensación de contento que no se me quita.

¿Y no pasa así en la vida real? Con los sueños (todos ellos), uno los quiere y se prepara para alcanzarlos, pero cuando uno está allí, frente a ellos, o nos preocupamos por cómo mantenerlos (hijos, trabajo, casa propia... llámelo como quiera) o los disfrutamos y los vivimos.

No soy madre (y no estoy embarazada), pero créanme que seguiré contenta por mi sueño, el real (querer ser mamá) y el que tuve esa noche porque, sin importar la manera cómo se cumpla, quiero que se haga una realidad.

¿Cómo han estado sus sueños últimamente? Cuéntenme a través del correo electrónico vida@resumendenoticias.com.ve o por @LosCuentosdeE. ¡Hasta el próximo cuento!

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