Martes | 28/03/2017


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Los Cuentos de Encarnación - Nro.112

LA APUESTA DE CANTACLARO

Iba paseando en estos días acompañada de una amiga y su hijo de unos dos años. Recientemente el niño adquirió una admiración por las motos y, al doblar en una esquina y ver una de un mototaxista estacionada, el niño pidió jugar en ella.

Mi amiga, apenada, trató de explicarle que la moto era de un señor, pero el niño seguía pidiendo montarse. El mototaxista, al ver la escena, dijo "móntate, llévatela si quieres" y le indicó con gestos a mi amiga que podía sentar al niño un momento en el vehículo. Minutos después, todos nos despedíamos agradecidos y con sonrisas por el ratito de juego.

Lo que pasó trajo a mi memoria este cuento de hace como un año que me envió una lectora, January Gómez, y nuevamente se los comparto tal cual porque no tiene pérdida.

Recibí este texto de una lectora, January Gómez, se los comparto tal cual porque no tiene pérdida.


"Tengo casi un par de meses pensando en escribirle a mi abandonada amiga Encarnación algunas notitas como las que ella hace y en su último artículo donde no tenía nada que escribir el remordimiento de conciencia no fue normal... así que allí te va...

Comienzo por decir que sufro de algunas alergias, algunas físicas, bastante ligeras pero otras mentales, más fuertes. Una alergia mental que tengo es alergia al pesimismo, como quien diría me da urticaria pero en el cerebro. Hay gente que se reúne (preferiblemente en horas de almuerzo, fiesta, cola –de mercado o de cine-) y comienzan a hacer un contrapunteo de malos ratos o cuentos de la cripta, “que me empujaron”, “que me dijeron”, “que a una amiga”, “que a la cuñada de una amiga de mi vecina” y largo etc... una crónica policial pero en mensaje de voz... y allí comienza mi alergia; si no puedo intervenir (no me gusta hablar con la gente en la calle) me empieza la urticaria y comienzo a pensar en vías de escape físicas o mentales..., pero si puedo intervenir!! Ahhh!!!, comienzo yo a recitar como Cantaclaro el Quitapesares, cualquier cuento, historia, película, anécdota, crónica, mitología, cualquier género literario electrónico o musical que me sirva de antialérgico a tan mala vibra...

Seguro que pensarás “en fin, ésta vive con los ositos cariñositos”, les aseguro que no; sin embargo, el estar atenta a la realidad no es solo catalogar, compartir y expandir las malas situaciones, sino también las buenas, un ejemplo: Bajando de mi trabajo hacia el metro caminaba en la acera paralela a la Plaza Altamira, como estaba ya oscuro iba como corcho e’limonada (sí, por nuestra realidad) pero me fijé en una monjita, señora mayor con su ropa blanquita y crema, que se decidió a cruzar desde mi acera hasta la Plaza por el lado más ancho, más oscuro y sin chance de semáforo o rayado que la apoyara en su aventura. Un motorizado también la vio y comenzó a dar una vuelta en U en su moto y de repente... comenzó a cruzar la avenida con ella, creo que nunca se dio cuenta que tenía al motorizado con luces prendidas y chaleco brillante al lado, porque iba distraída deteniendo los carros con la mirada, pero allí estaba él, poquito a poco hasta la otra acera y luego se devolvió como mejor pudo y se estacionó de nuevo.

¡Fui testigo de eso!, con el respeto que merecen a los motorizados que leen esto: ¡existe un motorizado que puede ser amable con una persona al menos en un instante de un día!, y señores ¡a eso le apuesto yo!, le apuesto al motorizado (y que hay mas de uno), apuesto por la gente que no ocupa los puestos azules del metro a pesar de estar lleno el vagón (lo he visto), apuesto por la gente que devuelve celulares, violas y paquetes que se consiguen, apuesto por los que defienden el turno de la cola (de cualquier tipo), apuesto por los que no tienen el Metro o el Ferrocarril como un chiquero de comida, apuesto por los viejitos que cierran la puerta de servicio cuando entran al Metro, apuesto por los operadores que no ponen mala cara porque tienen que darle al botoncito para abrir la fulana puerta, apuesto por el peatón que cruza la calle en el rayado y por el conductor que no se come la luz... tengo mucho por lo que apostar y es que en definitiva yo decido con qué me acuesto en las noches y con qué me levanto en las mañanas; si no hago eso, no hay esperanza y peor aún, me justificaré para comportarme igual que la gente que empuja, que se colea, que insulta, que abusa, que se queja... y yo, en particular, no quiero ser así... entonces, cuando hay un contrapunteo ¿cuál es el sombrero que te pones: uno negro pelo 'e guama, o uno blanco como la garza?... Por mi parte seguiré de Quitapesares ¿quién se atreve a replicar?"

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