Los Cuentos de Encarnación - #133


DEJAR SER... DEJAR PASAR

Hace tiempo leí un cuento de Ricardo Búlmez sobre un perro herido. El relato explicaba que cuando uno intenta acercarse a un animal herido éste, por el más básico instinto de defensa, busca atacar / morder / alejarse.

Recordé ese cuento porque en estos días escuché a alguien en la misma situación, bueno, no la misma... verán: se trata de un amigo de mis años de parroquiana, compañero de misiones, catequesis, misas, etc., etc. Él recientemente perdió un familiar cercano y aunque le acompañé en su momento, teníamos tiempo sin vernos y nos encontramos en la víspera de la Coromoto.




Yo, que no me aguanto la lengua y que soy muy devota de nuestra patrona, en seguida le comencé a comentar lo mucho que me gustaría ir al Santuario y ponerme delante de ella y orar como antes y justo antes de que le preguntara si se animaba a una aventura de fin de semana para tales fines me soltó cual perro apalea'o: "Yo no quiero saber más nada de ella, no rezo más... tantos años dedicados a ellos y cuando los necesité me abandonaron".

Creo que fue un momento de catarsis para él, pero la verdad yo me sorprendí ante lo sentido de su expresión. Decidí guardar silencio un momento, suspiré y le dije sencillamente: "Está bien". No les niego que me moría por decirle un montón de cosas (no puedo evitar mi religiosidad por momentos), sin embargo entendí que su herida y su duelo también necesitan pasar por ese momento de autodefensa más instintivo. Ya veremos si el tiempo restaura la confianza perdida y en qué forma; por lo pronto es mi tiempo de dejar ser y dejar pasar.





Seguro que ustedes han estado en una u otra posición, ¿cómo reaccionaron? Cuéntenme a través de vida@resumendenoticias.com.ve o por @LosCuentosdeE.








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