Los Cuentos de Encarnación - #130


¿Esperar lo peor o lo mejor?

Hay momentos en la vida en los que nuestra ilusión nos eleva de tal manera que, cuando la realidad nos golpea, el tortazo no es normal.



La pregunta es, entonces, ¿debemos siempre esperar lo peor o lo mejor de las situaciones? Yo solía decir que debemos esperar siempre lo mejor, pero también es necesario estar listos para cuando lo peor venga. Parece razonable, ¿verdad?

¡Tortazo!

Ahora creo que nunca vamos a estar listos para lo peor, un golpe siempre duele, poco o mucho pero duele. OJO, lo peor no necesariamente es algo malo... Les cuento.




Hace un tiempo ya comencé en un nuevo trabajo, la ilusión a mil (igual que el terror por la novedad), pero necesitaba un cambio de ramo. La verdad es que la realidad tardó en golpearme, recientemente tuve unos problemas que me generaron una angustia terrible, en principio por sentir que no había logrado lo que me había propuesto en todo este tiempo, luego porque como en toda empresa, frente a la crisis, se requieren cambios y yo debo ser parte de ellos... en fin. No es tan perfecto como lo esperaba.

Es importante aclarar que sabía que no iba a ser fácil mi tarea, lograr mis objetivos iba a ser un camino cuesta arriba, pero asumí el reto cual valiente caballero en busca de princesa de cuento de hadas. Cuando me cambió el escenario y me di cuenta que no estaba ni a la mitad del camino que me había trazado, el tortazo fue fuerte. Pensé que me iban a despedir, que debía renunciar... que había fracasado tan rotundamente que lo mejor era alejarme del sitio.

Mientras pensaba en la mejor manera de huir, decidí usar un comodín: llamar a un amigo. Conversar con alguien fue la mejor manera, primero que nada, de salir de la angustia y luego de recordar qué fue lo que me llevó a ese lugar en un principio. Ya calmada me dí cuenta que debo esperar, plantearme una manera de resolver estos cambios y lograr mis objetivos.









No es la primera vez que me pasa: ilusión - realidad - tortazo - angustia - deseo de huida. Es casi un patrón. Por eso les comparto este cuento, porque la verdad es que en estos días, con todo lo que me pasó, he recordado más de un relato que quiero escribir y contarles. ¿Lo ven? Lo peor no siempre es malo.

No les pienso decir que se preparen para lo peor siempre, tampoco que esperen siempre lo mejor... Creo que cada quien debe descubrir su patrón de reacción, ése que les va a ayudar a recuperarse del tortazo y no tomar decisiones apresuradas que nos hundan más.

Por lo pronto, yo pienso tomarme estos días para ir aclarando la tormenta y regresar en septiembre con nuevos bríos para todo.

¡Hasta entonces!





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