Los Cuentos de Encarnación - #116


Feliz cumple a mí

Recientemente una de nuestras compañeras del equipo de RDN, Judith Rodríguez, estuvo de cumpleaños y cuando al final del día la llamé para felicitarla me dice "Menos mal que me llamaste, ya te iba a escribir para que te acordaras". Le eché broma por lo loca que estaba (¿quién le escribe a los demás que le feliciten en su cumpleaños?); pero ella, muy seria, me comentó que desde que leyó un cuento hace mucho tiempo vive su cumpleaños con la libertad de llamar a otros cuando sabe que se les puede olvidar.



Me llamó la atención y seguí indagando y aquí les traigo el cuento, es de un sacerdote llamado Ricardo Bulmez, se llama "¡Esto se llama libertad!" y fue publicado en un libro llamado "El arte de combinar el sí con el no: una opción de libertad". El libro no tiene pérdida, pero para que se animen a buscarlo acá les dejo el cuento relacionado con el cumpleaños de Judith.


¡ESTO SE LLAMA LIBERTAD!

A los que quieren ser libres.

Ella cumplía años y esperaba vehementemente la llamada de alguien muy querido. Anochecía y ya había recibido muchas felicitaciones, menos la de Carlos, ese amigo entrañable. La cumpleañera tomó el teléfono y lo llamó:
- ¡Aló!, ¡¿Carlos?!
- Sí… ¿Quién es?
- Yo.
- ¿Y quién es "yo"?
- ¡Marta!
- ¡Marta!, ¡qué alegría de…!
- Un momentito…Carlos, ¿sabes qué día es hoy?
- ¿Hoy?, bueno, es miércoles…pero…
- ¿Qué día especial?
- ¿Día de la independencia?
- No…
- ¿De la raza?
- Tampoco…
- Marta,… no sé…
- Carlos, ¡hoy es el día de mi cumpleaños!
- ¡Oye es verdad!, ¡se me había olvidado!
- Yo sabía, por eso llamo para recordártelo.
- Marta, quiero deseart…
- No, no, no… No me felicites todavía, ahora voy a colgar y entonces me llamas tú, ¿okey?

Y así sucedió, la cumpleañera se alejó inmediatamente del teléfono y dejó que otra persona contestara; se hizo ahora la difícil.

- ¡Marta!... ¡Marta, te llaman por teléfono! - gritó la mamá.
- ¡¿Quién me llama?!
- ¡Carlos!
- ¡Aló!... ¡gracias Carlos, no esperaba menos de ti! - contestó ella satisfecha.

Esa noche, la noche de su cumpleaños durmió feliz y tranquila.

Algunos convierten el día de su cumpleaños en el día de su sufrimiento o de su amargura por falta de libertad.

Cuado quieras que alguien te ame, ámalo tu primero; también acepta que te amen antes de que empieces amar. Cuando alguien no te felicita, no es porque no te quiere sino porque se le olvidó. Olvidar no es odiar, odiar es romper una amistad o una relación y olvidar es dejar de hacer cosas que tenían pendientes. Y a cualquiera se le puede olvidar hasta las cosas y momentos más importantes. Si alguien no te ama, ámalo tú; y si alguien no te llama, recuérdaselo para que te llame.

¡Esto se llama libertad!

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