Zona Tecnológica - Nro.23


LA GUERRA DE LAS PANTALLAS ¿OLED O LED?

Los televisores han sido uno de los electrodomésticos que más han evolucionado en los últimos años, no solo por la calidad de las imágenes que ofrecen más detalles con alta resolución o por el aprovechamiento del espacio en su diseño. Pero si quieres comprarte una nueva pantalla la gran pregunta que debes hacerte será: ¿En qué se diferencian una pantalla OLED de una LED? Y es por eso que hoy, en Zona Tecnológica descubrirás la respuesta. ¡Comencemos! 




A la hora de elegir, y para simplificar las cosas, lo primero que hay que saber es que, hoy por hoy, solo existen dos tecnologías diferentes detrás de las pantallas. Por un lado, los televisores LED y, por el otro, los OLED. Estas dos categorías, abarcan absolutamente a todos los televisores del mercado. 

Los LED, se distinguen porque necesitan contar con una fuente de iluminación externa, lo que se consigue gracias a un panel de pequeñas y potentes bombillas LED, (de ahí el nombre genérico) situada en la parte trasera del televisor. La luz de esas bombillas ilumina los píxeles de las pantallas, que es lo que nosotros vemos. Y antes de hacerlo, atraviesa toda una serie de filtros y capas que depuran esa luz, la concentran, la polarizan o la difuminan, la bloquean o dan paso a los colores, etc. 

La tecnología OLED, sin embargo, no necesita retroiluminación. Es decir, que no hay bombillas por ningún lado. En los televisores OLED, cada uno de los píxeles que vemos en pantalla se ilumina de forma autónoma e independiente al recibir una pequeña corriente eléctrica. Y la mayor ventaja de este tipo de paneles consiste precisamente en eso. Cada píxel se ilumina por su cuenta y exactamente con el color que debe hacerlo, sin afectar en nada a los píxeles que tiene a su alrededor. Gracias a esa precisión, las pantallas OLED son capaces, por ejemplo, de mostrar el color negro en su estado puro, o de revelar detalles en las escenas más oscuras que no son visibles en otras pantallas. En las pantallas LED, por el contrario, cada una de las bombillas de la capa de retroiluminación se encarga de iluminar a muchos píxeles a la vez. Y a la hora de mostrar los negros, algo de esa luz afectará, inevitablemente, a los píxeles contiguos, dando como resultado unos tonos oscuros más empastados, menos limpios, con menos contraste y un menor nivel de detalles.

Ahora, sabiendo la diferencia entre ambas tecnologías, nos hacemos la siguiente pregunta ¿Significa esto que los televisores OLED son mejores que los LED? Sí y no. No en vano, en la actualidad, ocho de cada diez televisores del mercado son LED. Y tampoco hay que olvidar que, desde su origen, esa tecnología ha ido evolucionando de forma continua, hasta llegar a unos estándares de calidad de imagen realmente buenos. Sin embargo, y se diga lo que se diga, hasta la fecha ningún televisor LED ha conseguido llegar a la calidad de imagen, color y contraste de una pantalla OLED.

Los OLED tienen, además, otra ventaja añadida (en este caso estética), sobre los LED. Y es que, al tener menos capas (recordemos que no necesitan un panel trasero de bombillas que iluminen la pantalla), es posible fabricar televisores mucho más delgados, elegantes y hasta curvos. Sin ir más lejos, el último LG OLED W7 apenas tiene un grosor de 2,7 mm, tres veces menos que un teléfono móvil, de forma que se puede pegar magnéticamente a una pared sin que apenas sobresalga de ella. 

Como dato adicional, no podemos dejar de lado las demás siglas que suelen acompañar al nombre de cada modelo concreto de televisor. Porque es aquí donde se producen la mayor parte de las confusiones. En síntesis, las resumimos aquí:

HDR (High Dynamic Range o Alto Rango Dinámico), hace referencia a una serie de técnicas que consiguen una mejor compensación entre las escenas claras y las oscuras, lo que redunda en una imagen más luminosa, contrastada y definida. Existen varios tipos de HDR, y sus nombres cambian según la compañía que los desarrolla.

4K, se refiere a la resolución de las pantallas, es decir, al número de píxeles que son capaces de mostrar. De modo que en un televisor 4K tendremos cerca de 4.000 píxeles de resolución horizontal, cuatro veces más de la que ofrece un televisor en alta resolución, o HD. 

UHD (Ultra Alta Definición), ha conseguido dar otra vuelta de tuerca a la definición de los televisores y permite llegar a una resolución hasta 16 veces superior que el HD convencional. Los últimos modelos suelen añadir una «S» antes de las letras UHD, convirtiéndolas así en SUHD (o Súper UHD) para resaltar aún más las diferencias.

No podemos dejar de lado el factor más importante y que todo el mundo quiere tener claro antes de comprar cualquier producto: el presupuesto. Las pantallas OLED son mucho más caras. Al ser una tecnología relativamente nueva necesita tiempo para que se convierta en el nuevo estándar y su precio sea menor, así que debes de verlo como una inversión en eficiencia energética y mejor calidad. 

Una vez expuestas las diferencias entre una pantalla y otra ¿con cuál te quedarías? No dejes de escribirme tus comentarios a tecnologia@resumendenoticias.com.ve y sígueme en @ZonaTecnoRDN ¡Nos leemos la próxima semana! 

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