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Los Cuentos de Encarnación - Nro.90


SI ENTRE TÍTULOS TE HALLARES...

Es verdad, uno estudia muchísimo para obtener el título que tiene: bachiller, técnico medio, licenciado, profesor, máster, doctor... pero ¿realmente a quién le gusta que le llamen por su título todo el tiempo? Este cuento es varios cuentos, un par de anécdotas del pasado despertadas por una reciente, y comienza así.

En mi nuevo lugar de trabajo todo el mundo se llama por su título. Yo lo odio (para algo mi madre me puso Encarnación, para que así me digan). Como el tema me incomoda tanto, en la medida que hacía amistades, pedía que me llamaran por mi nombre; pero me sorprendió que una muchacha, una dulzura de mujer, se negó rotundamente a hacerlo alegando que "no podía". Para ella era impensable no dirigirse a sus compañeros de trabajo sólo por su nombre, casi lo consideró una falta de respeto. Allí fue cuando entendí que esa formar de tratarse ya formaba parte de la cultura del lugar y que esa costumbre se había arraigado fuertemente en algunas personas.

Terminé aceptando el asunto porque, al fin y al cabo, nadie se va a morir porque me llamen "licenciada" y la verdad, ya mi compañera me dice "licen" así que entiendo que ya me tiene más confianza. Eso creo.

Pero gracias a ella recordé dos discusiones con respecto al tema que tuve con dos hombres que considero sabios.

Uno de ellos es el tío de mi mamá, Chuíto. Él tenía la costumbre de llamarnos por el título antes de que lo obtuviéramos: si uno estaba en el liceo nos llamaba "bachiller", si ya estabas en la universidad te llamaba por el título que ibas a obtener y así... Yo peleaba con él cada vez diciéndole que me iba a empavar el título y no me graduaría; pero él un día me comentó que lo hacía porque para él no importaba si lo obteníamos o no, lo que importaba era que habíamos decidido iniciar el camino que nos llevaría a alcanzarlo y esa decisión era lo más importante y nos hacía quienes éramos. La decisión, no el título. Detallazo, ¿no?

La segunda persona es mi gran amigo Maxi, a quien un día se me ocurrió llamarlo "don Maxi". Quien, como buen zuliano, me salió con un "verg...ro", porque lo llamé así y me explicó que ese título significaba "de origen noble" y se le daba a los blancos peninsulares y criollos de la colonia para diferenciarlos de aquellos que no provenían de "cunas nobles" (de sangre azul, pues). Como él es mezcla de indio y negro, no le cayó bien el asunto. Pero la verdad, conozco pocas personas que tengan un origen tan noble como el de mi amigo (lamento no habértelo dicho en ese momento). Así que, aunque no utilice el mocho título con él, créanme que lo puede llevar con todos los honores.

El final de este cuento es que los títulos no importan, están para "honrar", pero el honor no está en ellos sino en la gente que, téngalo o no, hace de su vida algo honorable.

¿Cuántos títulos tienes tú? Cuéntame a través de vida@resumendenoticias.com.ve o por @LosCuentosDeE.

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