Los Cuentos de Encarnación - #103


¡SUSTO!

Era una mañana lluviosa. Como últimamente, la estación del Metro Plaza Venezuela se notaba poco iluminada (a pesar de ser una de las más concurridas del sistema, si no la más). Llegué al andén tratando de cerrar mi paraguas y me puse en la fila correspondiente para ingresar al próximo tren que arribara, apenas tenía unas dos o tres personas por delante.

Estaba sumida en mis pensamientos cuando sentí cerca de mi oído derecho una voz grave y tenebrosa, como de ultratumba, que me decía: "¡Buenos días!". La voz era terrible, me erizó la piel al instante, en segundos pensé: ¡me robaron! ¿será un fantasma? ¡Dios mío ¿qué es esto?! ¿Si volteo moriré al instante?...

Me armé de valor. Comencé a voltear lentamente, tragué en seco, y finalmente lo ví. Sus ojos parecían como salir de sus órbitas, su boca en una mueca que no podría jamás describir... Con su voz más aterrorizante que nunca me preguntó: "¿Por acá tomo el tren a Capitolio?".

Aún sin respirar contesté con un hilo de voz: "Sí".

Se dio media vuelta y se marchó rumbo a uno de los extremos del andén.

Sí, estoy exagerando un poco (bastante), pero de verdad ese señor me dio mucho miedito... Luego pensé que andaba demasiado sugestionada, y eso que no había visto ninguna película de terror recientemente. Sólo espero que el pobre hombre no haya pensado que lo vi mal o algo peor, y que haya llegado con bien a su destino.

En fin, buen susto me ha dado esta cabeza mía.

Con este cuento cerramos el 2016. Los espero en 2017 con muchas historias más para compartir. ¡Feliz Navidad y maravilloso año nuevo para todos!

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