Los Cuentos de Encarnación - Nro.102


UN RESPIRO

Fue uno de esos días para olvidar...

Tráfico insoportable, dolor de cabeza como para cortársela, cansancio como de maratón y, para colmo de males, todo parecía salir mal en el trabajo y en la casa... Horrible.

Ya iba de vuelta a casa pensando, desde mi malestar, lo que iba a hacer (o no) al llegar cuando se desocupó un poco el vagón del Metro y logré sentarme. Frente a mí, una señora como que se dio cuenta de lo mal que estaba, porque se quedó mirándome; yo no bajé la mirada y luego de unos segundos ella respiró profundamente, supongo que como estábamos conectadas, acto seguido, yo también respiré.

Y como si de un lavado cerebral se tratara, con la exhalación se dispersaron mis demonios. Ella sonrió y volvió a respirar profundo. Yo hice lo mismo y finalmente pude sonreírle de vuelta.

A veces nos falta sólo eso, un respiro... Luego, también está el tema de dejarse reflejar. Esa señora fue mi espejo ese día, pero no se contagió de lo malo que yo traía; por el contrario, me transmitió un poco de su paz, y yo me dejé contagiar de ella. Fue una hermosa comunicación sin palabras.

No sean tímidos ustedes, conéctense, sean reflejo o déjense reflejar... respiren... y luego me cuentan a través de vida@resumendenoticias.com.ve o por @LosCuentosdeE.

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