Los Cuentos de Encarnación - Nro.101


VALIENTES Y CON SONRISAS

Todos los días en la calle, y en general en todos sitios, me consigo personas con un gran porcentaje de valentía en su interior. Pero hoy les quiero contar acerca de dos personajes que no conozco, pero que llevo observando porque me tropiezo con ellos constantemente en la ruta a mi trabajo.

Ella, una joven con dificultades de visión. Todos (o casi todos) los días veo como sube a un autobús, le indica al chofer la parada donde quiere llegar y con su sonrisa va juntando apoyo de la gente para indicarle si ya llegó, para recibir un asiento y no viajar parada, incluso he visto cómo se baja del vehículo acompañada con algún desconocido (o por lo menos hasta ese día no conocido) que le ayuda a cruzar la calle, o la coloca en la dirección correcta hacia su destino.

Digo yo, ya es bastante trágico para todos nosotros, que tenemos dos ojos bien sanos, movernos a través de esta ciudad... Pues lo de esta muchacha me parece pura valentía. Sobre todo porque con su cordialidad no sólo invita a los demás a ser buenos con ella, sino que deposita su confianza en esa bondad que todos tenemos (a veces bien escondida) y se deja guiar por ella.

Él, un padre de familia (no sé si soltero porque lo cierto es que siempre lo veo solo) que lleva a su hija al jardín de infancia en bus. He visto a pocos tratar con tanta dulzura a su niña. Cuando no hay asiento le explica que les toca viajar parados, no sin antes pedirle que salude al llegar con "¡Buenos días!". Algunas veces la lleva cargada porque está dormida, a veces canta con ella alguna canción que se esté aprendiendo... En fin, quizá ustedes dirán que sí han visto a muchos como él, pues ¡qué bendición que haya papás (y mamás) que inspiren dulzura a sus pequeños! Y a él siempre le dan el asiento o le hacen un ladito a la niña para que se siente (me he dado cuenta que a los papás no les ofrecen tanto apoyo como a las mamás), quizá por el saludo y la sonrisa que siempre tiene el rostro. La verdad es que también es un valiente, porque pocos procuran educar a los suyos con esa amabilidad y muchos menos se atreven a cantar canciones infantiles en la calle.

¿Han visto valientes como éstos? ¡Cuéntenme a través de vida@resumendenoticias.com.ve o por @LosCuentosdeE!

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