Jueves | 14/05/2015


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Para Ver - Nro.53


GIRANDO ALREDEDOR DE LA FAMILIA:
DOCUMENTAL "TÍ@S" Y PELÍCULA ANIMADA "HOME: HOGAR, DULCE HOGAR"

Los meses de mayo y junio nos ponen a orbitar en la esfera familiar porque vienen dos celebraciones que en nuestro país son bien estimadas: los Días de la Madre y del Padre; parece que nuestra cartelera se une a éstas conmemoraciones y hoy les traemos dos producciones: el documental venezolano "Tí@s" y, para los más pequeños, "HOME: Hogar, dulce hogar".


ESTRENO ULTRARECOMENDADO: 
Tí@s - Yo tengo un tío así

John Petrizzelli, director de este documental, fue inspirado por la discrimación que vivió su tío Ramón para plasmar las historias de Alfredo Giuliani, Armando Rojas Guardia, Edgar Carrasco, Félix Blanco, Orlando Daz (Madame Margara) y Oswaldo García (Celia), todos venezolanos homosexuales que tienen en común el ser víctimas de la homofobia.

El toque particular de la cinta es que Petrizzelli narra y proyecta los relatos de sus protagonistas desde la perspectiva de la relación familiar que tienen con sus sobrinos, y además va explorando el universo de la vejez sexo-diversa reflejando sus formas de contemplar la soledad y la cercanía a la muerte de cada uno de ellos.

Esta producción, según información del diario El Universal, forma parte de la llamada "Trilogía del Arroba" que abordará historias de seres marginados: Doméstic@s, acerca de personas que hacen labores de limpieza, y Monstru@s, sobre individuos que estuvieron presos acusados de crímenes horribles, completarán el proyecto.

El slogan de Tí@s es "Yo tengo un tío así", pero incluso si no lo tienes, seguro conocerás a alguien que ha vivido una historia similar. Por esto los invitamos copar las salas de cine desde este  15 de mayo en ‎Caracas‬, ‪Maracay‬, ‎Maracaibo‬, ‪Valencia‬ y ‎Barquisimeto‬, y así conocer esta realidad que puede no estar tan lejos de nuestra familia.


Si quieren saber cuándo se estará proyectando en otras ciudades del país o sencillamente mantenerse informados con los avances, sigan las redes sociales www.facebook.com/yotengountioasi y @yotengountioasi en Twitter.


PARA LOS CHIQUITINES: 
HOME: Hogar, dulce hogar

Oh, es un adorable extraterrestre algo inadaptado que aterriza en la Tierra huyendo de su propia especie. Aquí conoce a una chica aventurera llamada Tip, que anda metida en una búsqueda exclusivamente suya... ¿Qué podemos esperar de una "junta" como ésta? ¡Pues no más que una serie de situaciones que nos harán reír a más no poder!

Esta animación, que nos llega de la mano de Tim Johnson (Antz), pretende ayudar a nuestros pequeños a entender que ser diferente y cometer errores no es algo malo, sino que forma parte de ser humano y, junto a Oh y Tip, podrán descubrir el verdadero significado de la palabra HOGAR.

Las voces en inglés incluyen talentos de la talla de Jim Parsons, Rihanna, Jennifer López y Steve Martin.


Les dejamos el enlace al sitio oficial en español que incluye juegos y actividades para nuestros consentidos: www.dreamworks.com/home/es/

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Larga Vida - Nro.29



Queridos usuarios.

Esta semana le di la oportunidad a una gran amiga y colega de publicar en este espacio una crónica que relata el día a día en nuestros hospitales. Para nadie es un secreto que la calidad del sistema de salud en Venezuela es realmente precario, especialmente en centros públicos.

No pretendo que este texto parezca algo político, simplemente es un vistazo a la realidad.

Nuevamente les reitero que estoy abierta a sus comentarios y sugerencias a través de mi twitter @LargaVidaRDN o en el correo salud@resumendenoticias.com.ve


MEDIA NOCHE EN UN HOSPITAL
Skarlet Nieto

Eran como las 9 de la noche. Un hombre con arma en mano y uniformado se acerca al vehículo. Era Muñoz, miembro de la Guardia del Pueblo, se asomó por la ventana del automóvil, observó con detenimiento los rostros y levantó la pluma para dejar pasar el carro.

Desde el estacionamiento se divisa la entrada de la emergencia, está repleto de: niños, adultos, ancianos y perros. Los canes revolotean entre la gente y ladran cuando se acerca un vehículo, funcionan como una especie de advertencia para los usuarios y sus familiares que se instalan a hablar en plena entrada.

A la orden de la sed, el hambre, la ansiedad y la comunicación están unos tarantines improvisados en los que se vende café, jugo, agua, empanas, toda clase de golosinas y llamadas telefónicas. Los que se acercan a los puestitos no dejan de quejarse por el alto costo de los productos.

– Esto es lo que hay y al que no le guste que pase hambre, dijo una de las vendedoras.

En la entrada de la emergencia hay un funcionario de la Guardia del pueblo y un portero. Los familiares de los pacientes que deseen entrar deben explicar con detalle hacia donde van y qué harán.

Los rostros de las personas que se encuentran fuera de la emergencia, expresan una mezcla de: angustia, miedo, llanto, impotencia e incertidumbre. Forman pequeños grupos de conversación, cuentan chistes, las razones por las que están ahí, hablan de temas triviales y se consuelan entre si cuando llega una mala noticia.

Entre las historias que se pueden escuchar está la de Maitena, una mujer de edad media, pelo oscuro, rasgos toscos y piel morena. Estaba sentada en un murito tomando café con leche y comiendo pan dulce. Le explicaba otra señora blanca de pelo liso y ojos verdes que a su padre le había dado un ACV, que tenía dos coágulos de sangre en la cabeza. 

-¿Estás asustada?
- No, no creo que mi papá se muera. Él siempre ha sido un hombre muy fuerte, yo sé que se va a recuperar.

Los niños, miran con verdadera expectación las ambulancias que llegan con alguna emergencia, incluso, van contando uno a uno los casos del día. Ramón un niño de pelo rulo, moreno y ojos negros aproximadamente de 9 años le dice a otro que tenía a por los menos 2 años menos: – Mira mira llego otra ambulancia píllate todo. El chico menor, mira sin pestañear, cómo los paramédicos bajan al paciente que tenía un charco de sangre en la cara.

El paciente, era un arrollado, responde al nombre de Alexander pulido, de 48 años de edad. Un autobús lo atropelló y se dio a la fuga. Los paramédicos lo bajaron de la unidad, aparentemente estaba gravemente herido, la sangre que chorreando de su frete, iba marcando hacia qué parte de la emergencia lo trasladaban.

El olor de la entrada es una mezcla de cloro, con remedio y lava platos. En los pasillos y sus trasversales hay personas tiradas en camillas, acompañantes acostados en el suelo con expresión de angustia y cansancio. Cada da vez que llega un nuevo paciente, la gente que está en los pasillos, se junta para curiosear y comentar qué fue lo que pasó.

Las paredes están manchadas, desconchadas, curtidas…Los paramédicos, empujan con su camilla al hombre hasta la sala se cirugía menor. Inmediatamente un médico revisa sus signos vitales y una enfermera comienza a lavarle la cara para detectar las heridas reales que estaban cubiertas por una abundante sangre.

Uno de los paramédicos comienza a llamar al señor. - ¿Me escucha Alexander? Esta inconsciente, indicó Tania, la doctora de guardia.

A las 9:45 pm, un joven, de aproximadamente 28 años de edad, llegó a la emergencia e intentó pasar sin mediar palabra. En vigilante, con una actitud de: “Me están escondiendo algo” pregunta: -¿Hacia dónde se dirige? ¿Qué va hacer? Mientras que al mismo tiempo cierra la reja de paso. El muchacho, contrariado, le explica que es familiar del hombre que arrollaron en las cuatro esquinas. El vigilante abre la puerta y lo deja entrar.

Las únicas personas que pasan como “Pedro por su casa” son aquellas que tienen un carnet con la respectiva frase “gobierno Bolivariano”, aquellas que tienen conocidos dentro del hospital y los que se visten con mono quirúrgico y se identifican como pasantes.

Aproximadamente una hora después, trasladaron a Alexander para hacerle una tomografía en una clínica cercana. Aparentemente, en el hospital principal del estado Miranda, los equipos médicos están “fuera de servicio”.

Mientras pulido salía del hospital, llegó una segunda emergencia, esta vez, era un joven motorizado con no más de 22 años de edad, un carro giro en “U” en una zona prohibida de la Av. Bertoreli y lo arrolló. 

Detrás la ambulancia, llegó un taxi modelo Elantra 2009 del cual se bajaron 2 personas: una niña pequeña, que no tenía más de 11 años, una señora de avanzada edad que aparentemente era la madre del motorizado. Prácticamente, detrás del taxi, llegó un hombre en un carro Ford fusión. Era moreno, alto, tenía un pantalón negro y una camisa de mangas largas, su rostro era de pánico total y le temblaban las piernas.

En el lado izquierdo del fusión se distinguía una gran abolladura entre la puerta y el capo del carro. El hombre se acercó rápidamente a la madre del motorizado, que está respondiendo el interrogatorio de rigor para conseguir el pase de entrada. La mujer se volteó y le gritó a todo pulmón: - Aléjate de mí si no quieres que te meta preso ya. El hombre se alejó sin decir nada y se montó en el carro.

Después de un rato, se bajó del lado del copiloto otro hombre con camisas de rayas, estuvo en la entrada más o menos 45 minutos, cuando la señora salió se disculpó en nombre de “su amigo” y dijo que ellos pagarían todo lo que hiciera falta, al final, llegaron a un acuerdo y se dieron las manos.

Justo en frente de la puerta de “rayos x”, tirado en una camilla y gritando de dolor, se encontraba Tony, el joven motorizado, al parecer, no había un traumatólogo disponible para ese momento. Una hora y media después de su llegada, más o menos a las 11 y media pm, Tony seguía en la camilla tirado.

En los cuartos de hospitalización de hombres y mujeres, se escuchaba el rechinar de las camas, los enfermos se quejaban constantemente de la incomodidad de colchón. Las sábanas estaban curtidas y en algunos casos rotas.

Las enfermeras que estaban a cargo de las habitaciones, se sentaban en unas sillas de plástico afuera de la habitación, tomaban café y se reían a carcajadas. Cuando un paciente solicitaba a una enfermera una mandaba a la otra para no perder el lugar en el banquillo.

Los otros que tenían actitud de fiestas eran los camilleros, estaban sentados a final del pasillo de cirugía, si se movían de sus asientos no era por otra razón que ir al baño o salir a comprar café. La excusa que uno de ellos le dio a uno de los usuarios, que solicitó su ayuda porque traía a una mujer en los brazos, fue que no habían camillas.

A la media noche, una mujer se aceró a Maitena, que seguía sentada en el muro de la entrada de la emergencia, la abrazó y le dijo algo en el oído. Maitena comenzó a llorar y gritar desesperadamente. Su padre había muerto. Las personas que estaban a su alrededor la miraron con compasión e hicieron silencio.

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