Martes | 31/03/2015


Leer más!

Efemérides | 31MAR


Leer más!

Fundación | San Cristóbal - 454 años


Leer más!

Nacimiento | 31MAR




Leer más!

Fallecimiento | 31MAR





Leer más!

RDN Verde | Vida


Leer más!

Los Cuentos de Encarnación - Nro.42


CUANDO DEJAMOS SALIR LO PEOR DE NOSOTROS

Salió en las noticias, mi mamá hasta me llamó para saber si estaba bien, si no me había pasado nada... En fin... Fue un día horrible... Era un jueves. La verdad yo sabía que iba a suceder porque había escuchado algo; aunque no sabía los detalles, previne un poco cómo iba a hacer con el desastre que podía desatarse, pero nada fue suficiente ese día...

Salí de mi casa más temprano que de costumbre, ya la parada estaba full de gente y costó Dios y su ayuda que lograra abordar una unidad por la puerta de atrás. No me iba a llevar a mi trabajo pero me alejaría del despelote. Aquí vino el primer indicio: para poder subir un grupo de mujeres tuvimos literalmente que rogar al conductor que abriera la puerta trasera.

Una cola fue la norma ese día. No había alternativa. Me acomodé lo mejor que pude y me dispuse a pasar las horas que tuviera que pasar de pie en el bus.

Segundo indicio: los colea'os. Por las ventanas podía ver los autos subiendo hasta por las aceras tratando de avanzar un poco más. El espectáculo no era nada agradable.

Tercer indicio: los desesperados. La gente es capaz de hacer daño sin darse cuenta, eso lo sabe cualquiera. Pero cuando mucha gente está desesperada, es capaz de hacer daño a mucha gente y puede ocurrir algo muy malo. Esta vez, no hubo tragedia, sólo algunos magullados.

Y aquí viene la guinda de la torta: los aprovechados. Escuché que taxistas y mototaxistas cobraban sumas absurdas por una carrera. Yo sé que no era fácil llegar a ningún lado ese día, pero hay niveles...

Todos llegamos tarde, sudados, despeinados, molestos (mínimo de mal humor) a nuestros destinos... Y el regreso no fue mejor... Creo que todos agradecimos el final de esa jornada como ninguna otra.

En fin, un día horrible, por lo menos en lo que respecta a los traslados.

Al segundo día de los trabajos en el Metro de Caracas, ya había bajado el nivel de ansiedad y la gente se notaba con mejor disposición para enfrentar la adversidad: veía a personas que iban guindando en la puerta tratando de hacer un huequito para que cupiera uno más, otros le hacían de colector al chofer para que nadie se bajara sin pagar o recibir su vuelto... Y así... Volvimos a ser un poquito más venezolanos.

Porque, es que así somos los venezolanos, es lo que creo y lo que espero siempre de mi gentilicio: solidaridad. Nosotros somos solidarios. Confío en que ese adjetivo se nos grabe en la cotidianidad y que lo vivamos siempre, incluso en momentos como los de ese jueves.

Los espero en el próximo cuento, mientras recibo los suyos a través de vida@resumendenoticias.com.ve.

Leer más!

Cultura | Cultura Púrpura


Leer más!