Martes | 11/11/2014


Leer más!

Efemérides | 11NOV


Leer más!

Nacimiento | 11NOV




Leer más!

Fallecimiento | 11NOV


Leer más!

RDN Verde | Vida


Leer más!

RDN Vida - Nro.26


¿POR QUÉ NO PREGUNTAMOS?

Éste, como tantos otros de mis cuentos, acaeció en un medio de transporte público: el Metro de Caracas; pero pudo haber sucedido en cualquier bus, camionetica, guagua u otro donde la gente pueda ir sentada o parada dependiendo de la cantidad de asientos y el volumen de pasajeros. Les cuento...

Un día me sentía muy mal y decidí salir del trabajo temprano, no sólo porque el malestar no me dejaba trabajar, sino porque si esperaba a la hora de salida (hora pico) iba a tener que viajar parada y prefería no hacerlo, por lo menos no ese día.

Al llegar al andén, aún pocas personas esperaban el tren, aunque se notaba que ya iba a comenzar a aumentar el número de personas. Para mi bendición, en el vagón que me tocó había varios de los asientos preferenciales (azules) desocupados y decidí sentarme porque ya estaba casi doblada del dolor por haber estado de pie.

En la siguiente estación se coparon todos los asientos azules y poco a poco se fue llenando el vagón. En algún momento del trayecto me di cuenta que varias miradas caían sobre mí, había un señor de la tercera edad que particularmente me miraba con desprecio y pude notar con curiosidad que él no era el único. A pesar de la incomodidad, no me paré de mi asiento y sólo me moví al llegar a mi destino.

Le comenté el episodio a un amigo y él me dijo "Cuando yo estaba recién operado de la rodilla, me pasaba lo mismo: me sentaba en los asientos azules, porque pienso que me correspondía por haber tenido una necesidad especial en ese momento, pero la gente sólo te juzga como un abusador y te mira feo porque no tienes una muleta o un bastón que justifique que tú puedes usar esos asientos. Yo lo que hacía era sonreír de vuelta a cada mirada acusadora".

La verdad, yo me la vivo escudriñando a la gente. Me pregunto cómo viven, por qué actúan así y las cosas que me parecen geniales las comparto con ustedes; pero creo que todos tenemos que tener cuidado de juzgar a los demás. Nunca sabremos si alguien tiene una necesidad o un malestar si no preguntamos. Más de una vez he escuchado personas en el metro preguntar "¿Alguien puede facilitar un asiento para esta abuela (o para esta mujer preñada u... cualquier otro)?" y (casi) siempre hay alguien que responde ofreciendo su asiento. Sólo había que preguntar...

No temamos preguntar. Creo que es mejor lanzar la interrogante y quedar esperando una respuesta que sencillamente juzgar a otros por lo que suponemos que están haciendo mal.

¿Ustedes qué piensan? Cuéntenme a través de vida@loscuentosdeencarnacion.com. ¡Hasta el próximo cuento!

Leer más!

Cultura Púrpura


Leer más!