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RDN Tecnología - Nro.10


EL PRÓXIMO PASO DE INTERNET

¡Es una maravilla! Es la respuesta que –creo- casi todos podríamos dar si nos preguntan qué nos parece Internet. Para mí lo es, por supuesto. Ha creado en el mundo un universo con sus propias reglas (aunque algunos aseguran que es un universo sin reglas) y que ha servido como caldo de cultivo para infinidad de cosas. La Internet, desde su masificación, ha significado el cambio profundo de miles de paradigmas. En mi área profesional (la comunicación social), particularmente, tiene un impacto inmenso en cuanto todo lo que se comunica en el mundo existe si está en la red de redes.

Ahora, ¿es en su totalidad una maravilla? Por supuesto que no. Dentro de ese vasto universo existen también las energías negativas, tóxicas y dañinas: desde los negocios e informaciones más turbias hasta la pérdida total (aunque a veces voluntaria) de la privacidad individual. Los entusiastas de la “neutralidad” de la red hacen énfasis en dos puntos para asegurar que la Internet no será perfecta mientras: 1.- Existan entes, gobiernos o personas que quieran imponer reglas y limitaciones dentro de la red y 2.- queden personas en el mundo sin acceso a ella.

La mayoría de los estudios publicados que ustedes busquen les dirán que al menos el 60% de la población del mundo tiene acceso a Internet. Es decir, 4.200 millones de personas. Y, es decir también, que cerca de 3 mil millones no tienen acceso al tráfico de la autopista de la información. Esos mismos estudios nos dirán que esto se debe a limitaciones económicas, geográficas (dificultad para llevar la fibra óptica o radioenlaces hasta ciertas zonas) o por circunstancias políticas, es decir, gobiernos que censuran, limitan o “prohíben” el acceso a la red.

Sin embargo, pareciera que la ciencia ficción nos alcanza de vez en cuando: Syed Karim, director de innovación del Fondo de Inversiones para el Desarrollo Mediático, le ofrece al mundo la solución a este ¿problema?: La Outernet. No voy a ponerme excesivamente técnico con ustedes, se trata del lanzamiento al espacio exterior de una constelación de microsatélites Cubesats que tendrán como tarea bañar al planeta de señal Wifi para acceder a Internet.

La idea de esta novedosa forma de conectarse se viene desarrollando con inversiones multimillonarias de empresas privadas (nadie habla de montos) y el apoyo de la Nasa, que, en teoría, prestará la Estación Espacial Internacional para colocar los satélites en órbita. Prevén que para julio de 2015 ya empiece a funcionar una primera fase del proyecto, donde se podrá acceder de forma unidireccional a información y noticias; contenido educativo; aplicaciones “libres” como Wikipedia y un sistema de alertas para desastres naturales.

Es difícil ahondar mucho en el proyecto porque la información es escasa y está bien controlada. Pero al enterarme sobre la Outernet me vinieron a la mente varias reflexiones que quiero compartir con ustedes: Varios entusiastas de la Internet y del mundo 2.0 celebran la “libertad total” que existe en la red y, de igual forma, aplauden que un grupo de innovadores decida emprender para que 3 mil millones de personas “excluidas” tengan este tan ansiado acceso.

Primero pienso en la inversión: si unas empresas, que siempre velan por sus intereses económicos, están invirtiendo sumas “multimillonarias”, ¿será realmente este un proyecto libre, sin ningún tipo de vicio o parcialidad? ¿Qué pasará cuando estas empresas pregunten dónde está su retorno? ¿Es realmente una inversión altruista? Si de voluntad se trata, varias naciones del mundo con sus ingresos ya hubiesen podido acabar con la pobreza en África, entonces, porque sí, de repente, ¿quieren brindarle acceso a Internet a 3 mil millones de personas?

Luego, si es tan absolutamente cierto que existen gobiernos que “no les interesa” que su población tenga acceso a Internet, ¿cómo queda la libre autodeterminación de los pueblos y la soberanía cuando les van a colocar señales de Wifi sobre sus territorios, sin ningún tipo de consulta? No defiendo que nadie limite al acceso de los pueblos a la red, pero ¿quién dice que por esas redes libres no se podrá tener acceso a información sensible de esos países sin ningún tipo de permisología? ¿Quién administra esa red? No caigamos en engaños: nuestra amada Internet terrestre tiene administradores y la mayor parte del tráfico mundial pasa por Estados Unidos.

Antes de despedirme hasta la próxima Odisea Tecnológica, mi última reflexión y la que realmente me motivó a escribir esta columna de hoy: quieren llevar Internet a 3 mil millones de personas que por diversas razones no acceden. Y a mí solo se me ocurre pensar, ¿esa gente realmente debe estar conectada a Internet? ¿Necesita estar conectada a Internet? ¿Quiere estar conectada a la red?

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