Viernes | 01/08/2014


Leer más!

Efemérides | 01AGO



Leer más!

Nacimiento | 01AGO


Leer más!

RDN Tecnología - Nro.2


ALDEA CELULAR

Ya que en nuestra primera columna, el inicio de esta Odisea Tecnológica, hablé sobre lo dependiente que me siento a la tecnología cada vez que se le acaba la pila al celular, hoy dedicaremos este espacio a ese maravilloso y esclavizante dispositivo: el teléfono móvil.

Primero un poco de historia: Leonid Ivanovich Kupriyanovich, en el año 1957 patentó un pequeño aparato de nombre KL-1 que se comunicaba por ondas de radio hasta 30 km de distancia. Este sistema se extendería por 114 ciudades de la Unión Soviética, alcanzando gran popularidad. Pero fue en Japón, hacia 1981, cuando se activó la primera red comercial analógica, llamada NMT, que adoptaron también Suecia, Noruega, Finlandia y Dinamarca, de donde nacieron dos gigantes nórdicos: Ericsson y Mobira (luego Nokia). A la par, en Estados Unidos, Martin Cooper –llamado el padre de la telefonía celular- creaba el famoso Motorola DynaTAC 8000X. Sí, ese es el famoso bloque que todos conocemos como el primer celular y que, créalo o no, costaba 4 mil dólares. De ahí la cuestión evolucionaría vertiginosamente hasta los famosos teléfonos “inteligentes”, desde donde muchos de Uds. me estarán leyendo, pero esa tela la cortaremos en otro momento.

Radiobase
Tal vez de entrada pensaríamos que la telefonía móvil existe porque existen los celulares, pero esta tecnología sería inservible si no hubiese una red sobre la cual sostenerse. De hecho, a este aparato le llamamos comúnmente celular porque se comunican con una red de celdas que se instalan en unas torres denominadas estaciones radiobase. Vean la foto y fíjense, luego se darán cuenta de que estamos espantosamente rodeados de esta grandes estructuras por toda la ciudad, por todas las carreteras, por todo el país. Es más, posiblemente hay una en la azotea del edificio en el que viven o trabajan.

Estas celdas están en comunicación permanente con una central donde nuestra llamada, mensaje de texto o cualquier requerimiento de datos (Internet) se procesa y se envía a su destinatario. En cada una de estas celdas esta información se conmuta y pasa a la siguiente estación, si es que nos estamos moviendo. Esto es transparente para nosotros como usuarios, pero implica un flujo permanente de ondas electromagnéticas a nuestro alrededor provenientes de millones de dispositivos constantemente conectados: Se estima que en el mundo para finales de 2013 había 6.800 millones de líneas móviles según la Unión Internacional de las Telecomunicaciones. Venezuela no escapa de esta tendencia pues en la actualidad hay 31 millones de líneas en el país según Conatel (es decir, más teléfonos que gente).

Por allá en 1997 mi primera impresión fue “¡qué bien! Un teléfono que me puedo llevar a cualquier lado”. Ahora, 17 años después pienso “ni modo, me tengo que llevar este teléfono a todos lados”. Estoy seguro que no soy el único que se pregunta ¿cómo hacíamos cuando no existían los celulares?, pero sin duda hacíamos, vivíamos y nos comunicábamos igual. Lo impresionante es cómo estos compañeros de bolsillo han acortado las distancias y han vuelto inmediatas las comunicaciones. Lo preocupante: pareciera que el dispositivo le cuesta cada vez más despegarse de nuestras manos y de nuestras mentes. A veces está pasando algo a escaso metros de nosotros y nos enteramos porque lo leemos en alguna aplicación y no porque sencillamente levantemos la mirada a ver a nuestro alrededor.

Imagen cortesía de https://blogrecursosytecnologia.com
Aquí les dejo una infografía que es cortesía de la página Blog Recursos y Tecnologia. Disculpen que está en inglés, pero resalto algunos datos de este interesante estudio sobre las tendencias en el uso del celular: el 48% de los usuarios afirma usar su dispositivo sentado en el inodoro; 35% duermen con su teléfono y un alarmante 70% lo revisa (penosamente me sumo) mientras come.

Así pues, veamos este dispositivo que tenemos en la mano como una gran herramienta, pero pongamos más en práctica llevarlo a nuestro bolsillo, bolso, cartera o simplemente a un lado para ver a nuestro alrededor. Fíjense en un restaurante, es normal ver una familia en una mesa donde nadie habla pero todos revisan su teléfono. Alcemos la cabeza para ver nuestro contexto y para ver a los ojos a nuestros seres queridos, ahí está la más humana de las comunicaciones. Hasta la próxima Odisea Tecnológica.

Leer más!

RDN Deportes | Nota Deportiva


Leer más!