RDN Destinos - Nro.44


CARTA A CARACAS

Con tus 447 años me entró una nostalgia inmensa. Tanto que ha pasado contigo y todavía nos regalas tus mejores poses. Me puse a revisar miles de libros y documentos de como eras y definitivamente fuiste una capital muy preciosa. Siendo el centro de la vida social, gubernamental y económica de Venezuela, te alzas sobre todas las demás por ser tan contradictoria, escandalosa y admirable.

Aquella de los techos rojos ya no está, con sus calles de piedras, sus carros antiquísimos y su clarito Río Guaire. Aquellas tertulias en la Plaza Bolívar tampoco están y ni pensar en el Humbolt que era símbolo de las grandes reuniones y eventos de la alta sociedad.

Por eso fue mi dolor de pecho. Ya no eres la misma. La urbe nos comió.

Te confieso que tuve la dicha de sentarme a conversar con un “caraqueño de edad” y me levanté de ese banquito con los ojos alumbrados y con la cabeza llena de muchas ideas.  Habló de tus bondades, de toda tu musicalidad pero se hizo complicado recrear algunas partes cuando miré hacia arriba y la cantidad edificios no me permitían ver El Ávila.

Esta semana en tu cumpleaños no hay mejor regalo que un poco de conciencia y compromiso. Es lo mereces, Caracas. Entre tantas marchas, concentraciones, muertes, robos, insultos y basura estamos perdiendo lo que por herencia nos toca a los caraqueños de nacimiento y los de afuera que acogiste como tuyos. Ir a La Estancia y entrar a la galería es alucinar de felicidad con la recopilación de fotos que tienen tuyas, no podrías ni imaginar lo bonita que sales en esas fotos. Son preciosas. Muestras mujeres con sus vestidos y sonrisas combinadas, calles sin ese tráfico que nos consume las mañanas que bien conoces ahora, pocos carros, mucho verde, mucho espacio, mucho vintage.

Caracas, eras una belleza. Regia. Limpia.

Quiero que sepas que aunque no te conocí en tus años mozos, nací en tus años de cambio. Te agradezco la brisa de febrero que me regalaste aquella noche de mi nacimiento y te agradezco que me permitieras convertirme en mujer, scout, profesional y mamá bajo tu sello.

No me importa que la parte colonial se haya reducido a unas pocas cuadras porque cada que las camino te vislumbro y te dibujo en mi cabeza. Para que sepas, la Plaza Bolívar aún es un punto de encuentro de aquellos caraqueños que se niegan a perderte la fe. Las ardillas negras que se fueron hace años volvieron porque tus árboles son mejores para vivir. También te comento que ciertas tardes varios espacios ponen tu música favorita para que los mayores vivan por un ratico tus fiestas pasadas.

Sé que te hemos fallado. Que la cantidad de desgracias que vives es culpa de nosotros por caer en confort con lo que nos dabas y descuidarte en el camino, pero te digo algo más: yo sé lo que vales y como yo hay miles de personas y te prometo trabajar todos los días por ti. Por mejorarte. Sé que la historia actual no es la imaginaste en tu juventud pero la que te estamos escribiendo te va a encantar. Disculpa por andar desafinando tu melodía, pero nos estamos ocupando para aprender el ritmo de nuevo.

Señora Caracas, cuando mi hija Zoë sea mayor sabrá quién fuiste, me encargaré personalmente de eso, porque ella también es caraqueña de nacimiento y merece llevarte tatuada en cada logro. Por ahora te pido que nos sigas regalando tus paisajes impresionantes de las noches, que los crepúsculos que se posan entre las torres de Plaza Caracas sigan siendo tan perfectos, que los amaneceres conserven ese naranja y rosa que tanto me encantan, que el Metro de Caracas vuelva a poner las tonadas de Simón Díaz y que el cerro que nos resguarda siga siendo nuestro mejor pulmón natural.

Siempre seré de tus hijas que lleva tu luz y tu aroma en mi piel.

Feliz cumpleaños, Caracas.


Viaje Bueno.

Leer más!

Efemérides | 27JUL



Leer más!

Nacimiento | 27JUL


Leer más!

Nueva Columna | Próximamente


Leer más!