Miércoles | 02/07/2014


Leer más!

Efemérides | 02JUL



Leer más!

Nacimiento | 02JUL




Leer más!

Fallecimiento | 02JUL



Leer más!

RDN Cultura - Nro.11


BUSCANDO A SAN JUAN BAUTISTA

El fin de semana pasado, largo puente del 21 al 24 de junio, decidí acompañar a una pareja de amigos a pagar una promesa: llevarle a San Juan su primogénita, una hermosa nena que llegó luego de pedírselo al que “to lo tiene y to lo da” un 24 de junio pero del año pasado. La idea principal era llegar al pueblo de Chuao en el estado Aragua, pero las posadas estaban full. Mi amiga decidió hacer la reservación en el pueblo de Choroní, en donde también se celebra la fiesta de San Juan como en toda la costa de Venezuela.

Salimos el sábado 21 desde Caracas bien tempranito, llegamos a Maracay, pasamos el Henry Pittier y después de muchas vueltas, llegamos a Choroní. Esta era mi tercera vez en este pueblo encantador.

Debo confesar que a pesar de haber recorrido muchas playas en nuestro hermoso país y de tener fama de bochinchera, nunca fui a un repique de tambor a orilla de playa o a un malecón para celebrar esta costumbre, el nacimiento de San Juan, una de las más alegres y hermosas fiestas del sincretismo religioso proveniente de nuestros hermanos afrodescendientes.

Pues una vez instalados, decidimos descansar y luego salir a dar una vueltica por pueblo; hermoso y pintoresco pero poco concurrido en ese fin de semana. Buscamos el malecón y allí estaba: una tarima justo en donde se toman las lanchas (botes) para ir a Cepe y Chuao.

Esperamos que llegara la noche porque nos comentaron que la fiesta en Choroní no tenía pérdida. Sin embargo, sólo escuchamos reguetón, merenguetón (o tecno merengue) y salsa, pero no había tambor, ni San Juan, ni nada. Pensé: “¡Nada! A lo mejor hoy no es la cosa.”

A primera hora del domingo 22 de junio, agarramos una lancha y llegamos a Chuao. Si hay un pueblo hermoso, ese es Chuao. Allí se respira hospitalidad y tradición. Si a usted se le ocurre agarrar un cacao de un árbol, puede meterse en tremendo problema. Hay un playón grandote y tambores de fondo (en pista) desde que se baja de la lancha.

El pueblo estaba forrado de pancartas que invitaban a celebrar el Corpus Christi junto a sus Diablos Danzantes, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, que este año coincidían con la fiesta sanjuanera. Pero nosotros estábamos buscando a San Juan. 

Sí, esa noche comenzaban las fiestas, tenían todo preparado. Iglesia decorada, pueblo colorido y gente llegando. Al caer la tarde decidimos irnos, pues, para no llegar tarde a las fiestas en tierra firme; pero esa noche en Choroní tampoco hubo nada. Sólo reguetón,  merenguetón y música electrónica. Ya me estaba desesperando un poco.

El lunes 23 de junio, al desayunar unas ricas empanadas de calamares, decidí preguntar a la chica encargada del negocio, por qué no había ánimo de fiesta en el pueblo. Ella responde que no tenía ni idea de lo que pasaba y que en años anteriores ya el 23 estaban esperando el encuentro de los San Juanes desde Ocumare de la Costa. “Yo le compré el estreno a mi chamo. Estoy esperando”, acotó ella. Entré en decepción. 

En la tarde subimos a la cruz para para ver todo el pueblo y desde allí vimos que llevaban al santo tamborero por una de las calles. Lanzaban cohetes y había un mar de banderas rojas que bailaban de un lado a otro. Decidimos correr (de verdad casi corrimos) para alcanzarlo y llegamos.

Allí estaba él, San Juan Bautista vestido de tela dorada, rodeado de flores, acompañado de mujeres que bailaban y cantaban los versos del sangueo con sonido de latidos del corazón provenientes de los tambores. La procesión paraba en cada esquina para beber ron en su honor, recibirlo en alguna casa y seguir cantando, hasta que algo sucedió.

La procesión fue presionada a moverse de lugar por los turistas que regresaban de la Playa Grande del pueblo de Choroní. Los carros corneteaban y las motos aceleraban el motor para pedir paso por entre la multitud para pasar. Fue algo sumamente desagradable. Me pareció una falta de respeto a una tradición tan esperada y respetada por muchos, además de ser hermosa. Nadie protegió la procesión. Sólo despejaron el área para que los vehículos y las motos pasaran. 

Luego de ese mal momento, esa noche decidimos ir a comer cerca del malecón. No hubo tambores tampoco; aún sonaba el reguetón, el merenguetón y la bachata. Nos fuimos a dormir para regresar el día siguiente a Caracas, con las manos vacías.

No sé qué pasó el martes 24 de junio, porque las calles amanecieron decoradas pero solas. Pocos gritaban “cuidado con el toro” (tradicionalmente, sueltan un toro todos los años en las calles para jugar con él). Nosotros regresamos a Caracas a mediodía con muy mal sabor, pero con más ánimos de conseguir a San Juan Bautista, el que “to lo da”, pero ya no será en Choroní.

¿Te gusta nuestro espacio? Escríbenos a cultura@resumendenoticias.com.ve o síguenos a nuestra cuenta oficial en twitter: @CulturaPurpura.

Leer más!

RDN Deportes | Nota Deportiva


Leer más!