RDN Destinos - Nro.31


SIETE TEMPLOS

Los venezolanos estamos llenos hasta la médula de tradiciones, y aunque actualmente se vive una mezcolanza de religiones, la Semana Santa se disfruta igualito. Me sorprende que todavía muchas personas hagan el famoso recorrido a los siete templos. Por eso, y por la ocasión, decidí cuadrar con Andry, un historiador de la nueva escuela, un paseo por las calles del centro de Caracas para conocer algunos de los templos católicos que la gente visita en estas fechas.

Entonces, viajeros, arrancamos por la Iglesia La Concordia. Esta iglesia no pasa desapercibida. Con su estilo gótico llena de una belleza fastuosa las calles de la Parroquia Santa Teresa. La Concordia nos regala un espacio tranquilo en la ciudad, es hermosa. Sus puertas son preciosas, sus bancos y su altar son un lujo a la vista, pero está muy descuidada. La gente cuando nos vio tomando las fotos se nos acercó a pedir apoyo para la restauración. La Alcaldía los ha ignorado y las filtraciones se aprovecharon del olvido.

La Iglesia La Concordia es visitada por más creyente de los que pueden creer. Gente joven, familias, grupos. Creo que merece dejar el anonimato y pasar a ser una joya. Les encantará su vibra. Es preciosa. 

Un poco más allá, Andry me llevó la Basílica Santa Teresa. Muy frecuentada, ya que en su inmensidad está la cofradía del Nazareno de San Pablo. El milagroso por excelencia. El más conocido. El que hace inundar las calles caraqueñas de morado. 

En 1959 la nombraron monumento histórico de Venezuela. Construida bajo el gobierno de Guzmán Blanco, Santa Teresa se alza con su estilo neoclásico y con un altar casi a mitad del pasillo principal para que la cantidad de feligreses que se concentran en estas fechas puedan disfrutar de la misa por cualquier de sus dos entradas grandes. Además, este templo tiene un significado romántico, ya que el presidente de la época la nombra Santa Teresa por amor a su esposa Ana Teresa. Una belleza.

Caminamos un poco más y en una esquina frente a una ceiba Bicentenaria la Iglesia San Francisco de Asís espera con su puertas abiertas pero con las paredes sucias. En 1813 Simón Bolívar recibió aquí el título de Libertador y hasta lo confirmaron ahí mismo. Una de las personas encargadas de este lugar nos contó que prontamente abrirán al público las catacumbas que están debajo de la iglesia, lo que estoy segurísima que moverá mucha gente por curiosidad, por interés, por conocimiento y otros como yo, por amor a la historia. 

Aquí está la cofradía de San Onofre y la tienen cubierta de medallas, placas, agradecimientos y miles de cosas más. Milagroso y amado. 

La Catedral de Caracas es admirable. Con su estilo barroco-colonial se encuentra en mejores condiciones que el resto. Andry me contó que las familias pudientes de la época patrocinaban una de las capillas que están dentro de la Catedral para su mantenimiento. La familia Bolívar la tenía como panteón y la de ellos era la Capilla Santísima Trinidad. 

En la última está sin culminar una de las obras del gran Arturo Michelena titulado “La última cena”. Es majestuoso y aunque quedó inconcluso, el cuadro deja ver lo mejor del artista. Sus detalles y su pasión. Les encantará. Sepan que ahí están enterrados los antiguos arzobispos de Caracas. 

Al salir, paseen un rato por la Plaza Bolívar. La tienen limpia y custodiada. Todavía los chamos persiguen a las aves y los ancianos les dan de comer. Pero también está la gran sorpresa, las ardillas negras de la plaza. Son súper bellas. Comen de tu mano y no le tienen miedo a los extraños, pues algunos señores (que pasan todo el día sentados hablando con sus colegas) las cuidan como si fueran de oro, cosa que me encanta y me llena de orgullo porque sé que aunque estuvieron casi extintas por la caza necia y absurda de algunos mediocres, las ardillas tienen ahora quienes las cuiden y quieran por muchos años más. Las galletas Soberticos y las María son sus favoritas. No dejen de llevar un paquetico en el bolso para que las alimenten y pasen un rato especial con ellas. Las amo.

Siguiendo con el recorrido, la Santa Capilla es la ermita de Caracas, algunos dicen que fue primera iglesia de la ciudad. Tiene un estilo neogótico, me encantó. Lastima la tienen muy descuidada, hasta le faltan bancos y los espacios vacíos son evidentes de aquí a la Península de Araya, al final de una de las capillas laterales está casi desconocida la Virgen de la Coromoto. Olvidando esto, sus puertas son una gloria, con detalles de la historia de Cristo y muchas cosas que si no se detienen a mirar, no pasaron por ahí. A la Santa Capilla no la visitan mucho, pero quienes aún escuchan misa ahí dicen que la energía de esa iglesia no la tiene ninguna. Les creo. Lo sentí cuando estuve en ella. Tiene mucha luz que entra por sus vitrales y eso ya la hace preciosa.

La Iglesia Sagrado Corazón de Jesús es muy fina y elegante. Está llenita de mármol y tiene un montón de vitrales que la hacen divina. Con su estilo neogótico, es otra de las favoritas de los feligreses que hacen el recorrido de los siete templos. De hecho, un señor comentó que: aunque la arreglen mil veces, y tenga bloques y piedras en el piso, siempre vendré a orar en sus pasillos porque los he hecho por más de setenta años. Y a ese montón de años hay que verle la cara y las canas. La fe siempre moverá montañas enteras. Lo único malo es que la gente le posa sus zapatos mugrientos en las esquinas y la tienen un poco sucia, pero de resto está bien bonita. 

La Basílica Menor termina mi recorrido. Hecha como réplica de la Santa Capilla de París (a menor escala) es otra de las iglesias góticas de la ciudad. Súper hermosa. Súper regia. La gente que pasa y no la mira me demuestran que no saben lo importante que tienen ahí guardado. Dentro de ella el cuadro “La multiplicación de los panes” de Arturo Michelena se ve perfecto y enorme y dispuesto a ser disfrutado. 

La Basílica Menor es muy respetada por el párroco que la habita, dicen que sus misas son muy actualizadas y que cada persona que va siempre termina volviendo. Habrá que ir un domingo para garantizar la información.

Que esta semana mayor sea más de reflexión que de sol. Que al menos se tomen un día para agradecer al Dios de su preferencia por regalar vida,  salud y familia. Recuerden que la fe siempre será mi palabra favorita, porque aunque el cielo se nos ponga negrito y oscuro, debemos estar seguros que más arriba el azul brilla paciente para nosotros.

Recuerden dejar cada lugar que visiten mejor de cómo lo consiguieron, todos lo vamos a agradecer.

Viaje Bueno.

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