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RDN Cultura - Nro.2


VEN PA’ CONTARTE UNA DE POESÍA 

El 21 de marzo del año 1999, la UNESCO proclama este día como el Día Mundial de la Poesía, con la finalidad de apoyar, promover y reestablecer la relación del género literario con el público, y así equipararlo con otras manifestaciones artísticas más populares. 

Lo cierto del caso es que esta fecha es el pretexto perfecto para manifestar esa relación amorosa que tenemos algunos con esta expresión artística, dueña de la rima y del verso que nos exige originalidad, pasión, sentimiento, inspiración y mucha creatividad al escribirlo, pero también nos agradece un suspiro profundo al leerlo.

Es una muy buena excusa para hablar de uno de mis dos adorados poetas. Son orgullo latinoamericano, de por allá abajo, del sur del sur del continente. Qué maravillosa es nuestra Suramérica. 

Hoy me referiré a un señor llamado Neftalí Ricardo Reyes Basoalto, que nació en Chile por 1904, a comienzo del siglo pasado. Consiguió el Premio Nobel de Literatura en 1971, pero antes de esto, ya contaba con la aceptación de un público bastante grande ¡Ah! Este señor Neftalí no es más Pablo Neruda, que tomó como pseudónimo el apellido del poeta de origen checo Jan Neruda. 

A los 17 años publicó su primer poema llamado La canción de la fiesta, y a partir de allí, su vida se llenó de experiencias que complementarían su primer amor. Trabajó en un periódico y fue representante consular de Chile en varios países del globo terráqueo. Se relacionó con personajes como García Lorca mientras estuvo en España, lugar en el que manifestó su interés en asuntos sociales y políticos.

Al regresar a Chile en 1939 forma parte del Partido Comunista de este país. Sus poemas siguen siendo puro corazón y pasión, pero experimenta la inclusión de su pensamiento político, como por ejemplo, en Canto General en 1945. Fue senador y perseguido político hasta exiliarse en Argentina, luego en México, URSS, China y países de la Europa Oriental. Al regresar a Chile, fue precandidato presidencial, pero cede su candidatura a favor de Salvador Allende, quien se convierte en Presidente y éste, su embajador en Francia. 

Luego del golpe de Estado de 1973 para derrocar al presidente Allende, fallece nuestro Pablo Neruda.

Dicen algunos que “El Poeta”, como lo llama Isabel Allende en su majestuosa obra La Casa de Los Espíritus, cayó en una profunda depresión luego de salida de su amigo Salvador, sólo 12 días antes de su cambio de paisaje. También dicen que mucha gente fue a su caravana de despedida con mucha tristeza, mucho dolor y mucha valentía ante la fuerte represión que lo acompañó hasta su morada. Dicen que murió envenenado, que murió de cáncer, que murió por un dolor en el alma… Dicen que era un tipo apasionado, eso no lo dudo para nada.

Yo lo que sé es que lo leo y se me agua el guarapo, por eso les dejo por acá dos de de mis poemas preferidos:

SONETO XXXIX

Pero olvidé que tus manos satisfacían 
las raíces, regando rosas enmarañadas, 
hasta que florecieron tus huellas digitales 
en la plenaria paz de la naturaleza.

El azadón y el agua como animales tuyos 
te acompañan, mordiendo y lamiendo la tierra, 
y es así cómo, trabajando, desprendes 
fecundidad, fogosa frescura de claveles.

Amor y honor de abejas pido para tus manos 
que en la tierra confunden su estirpe transparente, 
y hasta en mi corazón abren su agricultura,

de tal modo que soy como piedra quemada 
que de pronto, contigo, canta, porque recibe 
el agua de los bosques por tu voz conducida.


POEMA 20

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

La invitación es para el próximo miércoles cuando echemos otro vistazo desde aquí, desde la Vitrina Cultural.

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