RDNdestinos - Nro.26


Amar a Venezuela

Amar a Venezuela es una de las cosas que nos inculcan desde el preescolar. Sin embargo creo que hay muchos que no pasaron por ahí. Sin ánimos de ofender a nadie, me refiero a todo aquel que está tratando de tener las calles sucias con basura quemada, de aquellos que no les importa gritarse improperios de un extremo a otro para que su voz retumbe más que sus actos, también me refiero a todos los que anda disparando sus armas contra las cabezas de otro pana, digo, porque en este país todos somos panas.

Hoy no puedo escribir de las bellezas de Venezuela. No soy sorda ni ciega. Me duele lo que está pasando. 

El día que me hice turistóloga no sabía la magnitud de responsabilidad que tenía en las manos. No era el titulo ni la toga ni el birrete. Era un país.

Prestar un servicio turístico de calidad se hace insostenible si la delincuencia no me deja. Si cada vez que un turista venezolano o extranjero es robado sin derecho a pataleo y la policía no aparece o cuando llega ya no se puede hacer nada. Cada vez que las cifras semanales de los fallecidos en manos de la delincuencia nos ubican como uno de los países más peligros de Latinoamérica. Justo ahí se me hace difícil cumplir mi misión. Aunque no decaigo. 

Las últimas semanas mi país me ha dado lecciones de tolerancia, lecciones de firmeza, lecciones de angustia, lecciones de rabia. Somos capaces de amar intensamente, pero resulta que odiamos de la misma manera. Que absurdo. 

Muy personalmente, siento que todo está mal administrado. Que los jóvenes de la batalla de 1814 son héroes, al igual que los de 2014. Es mi opinión, y pensar y sentir no le hace daño a nadie. Porque todavía podemos sentir y pensar distinto.

Respeto es lo que pido. Respeto por esta tierra que es capaz de producir fortunas y colocarnos en un puesto privilegiado como destino turístico confiable y satisfactorio.

No me importa el color de la camisa que usen, ni siquiera me importa si la inclinación del cerebro va a la izquierda o a la derecha, lo que me importa es el cariño con que trabajan esta tierra, con que cantan el gol de Arango, con que se ponen una camisa del Magallanes o del Caracas, aunque yo sea de los Tigres. Eso es lo que me importa. Lo que somos. Lo que queremos. Lo que luchamos.

Si estar en la calle traerá paz a mi país, entonces ahí estaré. Pero no para quemar nada, no para insultar a nadie, no para odiar a nadie. Me voy a la calle a pedir justicia, a pedir desarme, a pedir paz. 

Quiero luchar desde donde puedo y si esto es tomado como una manera ofensiva de plantar mi sentir, ofrezco mis disculpas. Pero tengo derechos y la libertad de expresión es uno de ellos.

Ser prestadora de servicios turísticos es lo que amo y lo que hago. La constitución dice en el artículo 310: El turismo es una actividad económica de interés nacional, prioritaria para el país en su estrategia de diversificación y desarrollo sustentable. Dentro de las fundamentaciones del régimen socioeconómico previsto en esta Constitución, el Estado dictará las medidas que garanticen su desarrollo. El Estado velará por la creación y fortalecimiento del sector turístico nacional. Y yo me lo creo y lo asumo y lo trabajo y lo respeto. Ojalá todos los gobernantes y líderes políticos lo hicieran, porque mientras más tiempo pasa, la delincuencia más terreno gana. Así no podemos trabajar. Tampoco vivir.

Hoy no pude escribir un Viaje Bueno como siempre. Hoy tuve que decir que seguiré firme y feliz de ser venezolana, de ser guerrera de paz, de ser Josaika Caridad Gimon-León, aquella que se llena de dicha recorriendo las carreteras nacionales para contar cual sirve y cual deberían arreglar. 

Paz. Reconciliación. Respeto.

Viajeros, hoy más que nunca tenemos que estar de frente. No le demos la espalda a nuestro país. El venezolano es restiao’, es grande, es feliz.

Que este viaje sea bueno para todos.

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