RDN Destinos - Nro.16


Caripe: Ecoturismo perfecto

Una señora me preguntó por qué soy scout, la respuesta vino solita: porque es un maravilloso estilo de vida cargado de valores y servicio, es formarse como ciudadano útil usando como laboratorio de aprendizaje la perfecta naturaleza. Por eso soy scout. Y también por eso soy turistóloga. 

Gracias a todas esas experiencias estupendas que vivo con el movimiento scout tuve la dicha de conocer un pedacito del Estado Monagas. Este Viaje Bueno va dedicado a toda esa gente que se apoderó del ecoturismo y están rescatando zonas que el mundo debe conocer.

Caripe es una de ellas. Con su Parque Nacional La Cueva del Guácharo está regida por normas que han dado longevidad a sus estalactitas y estalagmitas. Conocido como “el jardín de Oriente” sus calles juegan entre la belleza colonial y la nueva era. Las casas parecen pintaditas con pinceles, cada esquina tiene una historia y sus pobladores no pierden oportunidad de contarla. En mi viaje la iglesia estaba en reparación, sin embargo le pregunté a uno de los señores que trabajaban en los vitrales algunos datos del lugar. Las que más recuerdo (y luego verifiqué) fueron: primero, Caripe ha tenido varios nombres a lo largo de su vida, pero se quedó Caripe porque Caripe del Guácharo era muy largo. Segundo, la iglesia es patrimonio histórico cultural del país. Tercero, Caripe en la lengua de los indios chaima es “río de ardillas” (pero no vi ni una ardilla allá) y cuarto, aunque muchos la confunden con Caripito, que queda cerca, Caripe es el único pueblo con un pájaro Guácharo enorme en la entrada.

Ahora, a la cueva. El Parque Nacional El Guácharo está entre los Estados Monagas y Sucre. La cueva es su atractivo principal pero también está el Museo Humbolt. Conocer este templo natural es otro nivel. Tiene varios salones que muestran su belleza oscura y tímida. El piso es algo resbaloso por lo que los zapatos deben ser de goma dura o de escalada. Hay barro para tirar al techo y si van en época de lluvia multiplíquenlo por ocho. Es importantísimo registrarse en la oficina ya que sin guía no podrán hacer el recorrido. Con las cámaras hay que tener cuidado porque sus dueños, los guácharos, son fotosensibles y el flash es la calamidad para ellos. Tampoco las linternas son bienvenidas. Los guías usan unas lamparitas de gasoil para mostrar a los visitantes los salones y a estos misteriosos pájaros que locamente viven aquí felices y contentos. La Cueva del Guácharo tiene un horario fijo que es inquebrantable, de 8 de la mañana corrido hasta las 4 de la tarde, pero si llegan después de las 2 les dan un paseo rapidito.

Además del tipo de zapato y el NO uso del flash ni linterna, es vital que usen algo que les proteja el pelo como gorras o sombrero, si son scouts las pañoletas sirven perfectamente. Del techo de la cueva caen gotas de líquido pegajoso, o pedacitos de piedra. No pueden gritar ni hacer sonidos fuertes porque los pájaros pueden alborotarse y hacer caer sus crías por desespero. Dar una propina al guía es cuestión de cada quien, no tiene sueldos fijos, cobran por día de trabajo, todos son expertos y responden las preguntas con mucha simpatía. No está recomendado ir con chamos menores de 6 años porque el camino es difícil. Prohibido comer, beber licor, y fumar dentro de la cueva.

Si les gustan los ríos (como a mí) El Chorrerón es la próxima parada. Hay que caminar bastante, bastante, bastante. No les voy mentir, hay jejenes, matas de pica pica, barrancos, piedras que escalar pero El Chorrerón vale la pena. La caminata de casi 2 horas merece un baño en ese pozo. Es dulce y de agua fresca, no fría. El agua que cae de la inmensa roca es tan hermosa que parece que el mundo se detiene para verla caer. Es mágica. Los guías saben cuidar su montaña y su Chorrerón, no permiten hacer fogatas para hacer sopas como si fuera un balneario público, tampoco hay potes de basura porque cualquier desperdicio del turista se lo lleva en su bolso de regreso. Si quieren comer algo, prepárense una bala fría o un submarino es lo ideal. Lleven suficiente agua potable, repelente de insectos, traje de baño y una cámara para que eternicen ese lugar.

Viajeros, Caripe está dispuesta a recibirlos. Tiene posadas, excelentes restaurantes, en la avenida Guzmán Blanco está Casa Vieja que hacen unos buñuelos y quesillos de varios sabores que son suculentos, y para rematar, está a hora y media de Maturín. 

Recuerden dejar todo mejor de cómo lo encontraron, los caripeños se lo van a agradecer.

Viaje bueno.


Leer más!

Efemérides | 17/11/2013




Leer más!

Redes Sociales | Molome


Leer más!

Servicios | Email


Leer más!

Publicidad | RDN


Leer más!