RDN Destinos - Nro.10


Mérida: No necesita presentación

Mérida es de esos lugares que no necesitan presentación. La primera vez que fui me invitaron unos amigos, Yrneh, Pedro, Edwin y Albert. Ellos conocían la ciudad y fueron organizados con las rutas, los horarios y paradas.

Mérida es tan bonita que la amé desde que llegamos al terminal. La gente es súper cariñosa y les encantan los turistas.

Uno de sus atractivos es la gastronomía. Los restaurantes grandes o pequeños preparan comida exquisita y eso no puede negarlo nadie. Es así. Hay sitios famosísimos como La Nota, la heladería Coromoto, donde Albert se comió un helado de caraotas que aún no supero, y los puesticos de comida del mercado que venden platos típicos, todos son lo máximo. Coma en cualquiera porque son buenos y baratos. En uno de nuestros paseos uno de los muchachos quería comerse una trucha y otro comenzó a discutirle que era mucho dinero por ese plato, a lo que el primero respondió: son mis reales, estoy de vacaciones y me la quiero comer. Entonces, esa sea la lección, si podemos y queremos, lo hacemos.

Tres lugares me encantaron y uno me pareció una pérdida de tiempo, empiezo por este último. El Monumento al Perro Nevado, de verdad que no lo entiendo. Quizás si algunos guías se dedicaran a encantar al visitante con la historia otro gallo cantaría, pero llegar, bajarse, leer la placa, tomarse un par de fotos y ya no es nada atractivo. Deberían sacarle provecho, el espacio que dispusieron para el monumento es enorme. 

Ahora vamos a lo bueno. Inicio con el Observatorio Astronómico Nacional de Llano del Hato en Apartaderos, ¡impresionante! Está a 3.600 metros sobre el nivel del mar formando así parte de uno de los más altos del mundo. 

Lleno de gente capacitada dictan charlas y visitas guiadas, además ponen videos con información más detallada. El observatorio es un sitio que deben visitar adultos y niños, tienen unos puesticos de chocolate caliente y dulces que tienen que probar. Hay meses ideales para la observación del firmamento desde diciembre hasta abril, así que advertidos. Si dejan el abrigo pasarán frío parejo. Así que ni se les ocurra olvidarlo.

Nosotros subimos con una excursión, esperamos mucho para ver las estrellas y a Marte pero fue estupendo. Estelar. Lo amé. Hay muchas empresas de turismo que preparan estos viajes. Investiguen siempre antes de llegar al destino. Visiten foros y pregunten a los expertos. No se vayan con los primeros.

Seguimos con el Jardín Botánico. Esto no era lo que yo esperaba. Plantas, flores, piedras, árboles, pues no. Mis compañeros habían cuadrado algo extremo. Sí, dentro del Jardín Botánico de Mérida. Además de su selva hermosa, de sus jardines pulcros hechos con una reglita de lo más exacto, es fantástico para sentarse a leer un libro, para un picnic o para que los chamos aprendan de la naturaleza en un lugar que definitivamente tiene mucho que enseñar. 

En uno de sus campos armaron un Sendero Aéreo como de 30 metros de altura, cuando lo vi morí, pero viví de nuevo para subirme, porque aunque no soy amante de las alturas el chalequeo que le aplicaron a uno de los muchachos por no subir fue tan intenso que mi orgullo pudo más. Y lo hice. Es larguísimo y muy divertido. Los instructores son profesionales, así que no hay posibilidad alguna de caer, son unos chamos con buena vibra y explican cómo se pasa el camino que tiene varias estaciones. Al final la tirolina te regresa a tierra y mirarás arriba con una sonrisa de oreja a oreja.

Por favor, no dejen de visitarlo, andar por sus pasillos naturales, leer la información de las plantas que más le llamen la atención y subirse al Sendero Aéreo. No tiene desperdicio este recorrido.

Por último el Parque Chorros de Milla. Después de las diez de la mañana se hace medio colita para entrar. Si llevan niños serán muy felices aquí. Lo primerito que encontraran son varios venados, cerdos y animalitos de granja todos en muy buenas condiciones. Son bonitos. Coco es conocido, es el oso frontino. Toma miel en tetero y saluda a los que lo observan insistentemente.  En la laguna hay patos y otras aves. Cuando fui había una pareja de Dantas con una cría preciosa, andaban de un lado a otro pavoneándose galantes. De hecho cuando visiten la cafetería los verán perfectamente. Estos animales me encantaron.

Cairo era la atracción principal, lastimosamente hace un tiempo leí que murió, seguramente lo reemplazaran por otro felino de los grandes. Es triste. Era un león hermosísimo. 

También encontraran una variedad de monos que se lucen jugando y brincando, pero los cóndores terminan siempre robándose el show. Son una aves enormes, meten un poco de terror (recuerden mi miedo) y sus alas tienen una envergadura de casi 3 metros. El Parque Chorros de Milla posee un centro de recuperación para los cóndores silvestres heridos por cazadores mal vivientes, y así puedan tener la oportunidad de volver a su habitad natural. Me gustaría saber que ganan con ese “deporte” tan absurdo de disparar a las aves, y más al emblema del Estado Mérida.

En fin, verán un puma, un paují, camellos y reptiles, estos últimos tienen un terrario pequeño pero agradable para que puedan observar las diferentes especies que residen en Los Andes. Por cierto, el Parque Chorros de Milla tiene unas caídas de agua muy lindas a las que deben su nombre. La más nombrada es Tibisay. Los guías cuentan que la india Tibisay derramó tantas lágrimas por la muerte de su amado que esta cascada es resultado de su llanto.

Pueden encontrar información aquí www.meridapreciosa.com/

Amigos, Mérida es maravillosa. Llena de historia, de magia, de leyendas y de gente buena. Creo que tendrá segunda parte. Todavía me quedó mucho por contar, hasta fui madrina de una boda.

Por favor, dejen todo mejor de cómo lo consiguieron, los chamitos del páramo lo van a agradecer.

Viaje bueno.

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Efemérides | 29/09/2013



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