RDN Destinos - Nro.7



Caracas es Caracas: 2da parte

En este “Caracas es Caracas, parte II”, encontraran tres lugares a los que pueden llevar a sus hijos, sobrinos, ahijados o nietos a disfrutar de un día bien interesante, educativo y recreativo. Se titula: Caracas para los chamos.

Recientemente, con coche, pañalera, hija y mucha expectativa encima fui a darme un paseo por algunos sitios buenos para que los niños aprendan y disfruten. 

Bajándose en la estación del Metro Bellas Artes dirección Alba Caracas y pasando la esquina del Teatro Teresa Carreño está la Plaza de los Museos. El primerito es el Museo de Ciencias. Los recibe una jirafa enorme, que me recordó a mi comadre Ashley quien es fanática de estas inmensidades amarillas con manchas. La tienen en muy buen estado y es alucinante mirarla.  

En cada sala hay un guía y todos gozan con la capacidad de enseñar la exposición que custodian. Igual, están muy atentos de que nadie toque lo que no debe y no se pase la línea dibujada en el suelo. Tienen que tener mucho cuidado porque llaman la atención si se cruza. La limpieza en los pasillos, escaleras, salones y baños es increíble. Sepan cuidar y respetar estos espacios.

Cada salón tiene animales diferentes, sin embargo hago una crítica constructiva: de mucha utilidad sería poner más información. Cada especie tiene su nombre común, el científico y si está o no en peligro de extinción, pero no indican cuál es el continente o país en el que habitan, cómo es su medio ambiente y cuál es su dieta. Son cosas que como mamá y jefa de tropa me gustaría encontrar ahí. Además, en conversaciones con personas que visitaban el museo esa fue la queja colectiva.

Hay exposiciones que llenan mucho a los pequeños como la de reptiles, tienen unas peceras con una Boa Constrictor o Tragavenado y una Cascabel vivas para que las observen  con confianza. La sala del Espacio es bien interactiva, en cada estación pusieron una computadora para que los chamos pongan a prueba los conocimientos aprendidos en el recorrido. Confieso que hice las de la Vía Láctea y la Tierra. 

Una de las cosas que observé es que algunos padres o representantes no mantienen el orden y el tono de voz adecuado de sus niños, los sueltan de golpe y porrazo en la entrada y el escándalo que forman en las salas hace insostenible el paseo. Los guías, cumpliendo las reglas, les piden que se retiren. Para no pasar por el mal rato mejor estamos atentos y con los chamos muy cerca. 

Ahora bien, tenemos una cuerda de “zagaletones” que agarraron la entrada del museo como bebedero de licor, dejando sus botellas, bolsas y demás porquerías para que en vez de ser la jirafa la que reciba a las familias, sean sus desperdicios. Tengo fe de que la conciencia pueda más que la indolencia. 

Evadiendo la última parte, este es un lugar que las generaciones deben respirar. Háganlo divertido sin dejar a un lado las normativas del museo.

Ahí cerquita está el Parque Los Caobos (regálense un raspado de frutas en la entrada), al que le dieron un giro y ya no es un nido de robos ni parejitas precoces, ahora es un espacio buenísimo para que los chamos, mascotas, jóvenes y adultos puedan recrearse. Mi experiencia de un domingo fue así: de un lado habían adultos mayores practicando yoga, a mano derecha un grupo de Karate, por todos lados bicicletas, juegos de pelotas, perros bañándose en los chorros, niños felices corriendo cual gacela jugando al “escondite” y aún así encontré un lugar tranquilo para descansar. De verdad quedé fascinada. Hasta las “gracias” de los perros los dueños las recogen y botan sin tanto alboroto. 

Adicional a esta alegría que me da el disfrute de las actividades al aire libre, el parque cuenta con varias esculturas de las cuales mencionaré dos, la primera está bajando la segunda rampa a mano izquierda, “Ícaro” de Felipe Herrera. Extraordinario. Muestra una tristeza y un dolor latente, me gustó demasiado. Tiene una frase: “un hombre no es pájaro y debe soportar la ruindad de estar unido a la Tierra como un ángel al Cielo”. Díganme si no es impresionante.

Otra es  “Fuente Venezuela”. Grandísima. Tiene cinco esculturas, dos hombres y tres mujeres del maestro español Ernesto Maragall, fue amigo de mi adorado Reverón. Una es El Ávila, es una mujer con un tucán que representa la belleza y una rama que simboliza la fertilidad del Valle de Caracas. Fue la primera que el escultor terminó. Al lado está Orinoco, la diosa de los ríos. Tocándose los cabellos nos dice que así se mueven los borbotones de agua de su tierra. Le sigue Los Andes, un hombre tierno que muestra la serenidad y la tranquilidad de sus montañas. El Caribe está después, una mujer con curvas pronunciadas que personifica el brillante Mar Caribe. Por último Los Llanos, fortaleza y virilidad. Tiene un cuerno que lo libra de los peligros y una soga con la que amarra su ganado. Quedé enamorada de este trabajo. Aluden las regiones ricas de nuestro pueblo, la hermosura y la gloria. Perfecta.

El Parque Los Caobos es otra cosa. Hay policías haciendo rondas. Gente ocupada de sus ejercicios, de sus mascotas o de sus niños, hasta un libro pueden sentarse a leer. Tiene estacionamiento y los árboles dan full sombra a los carros. Visiten este blog, parqueloscaobos.blogspot.com.

El último es La Casa de las Primeras Letras. Ubicada en la Avenida Urdaneta. Es un lugar nuevo y no se van a arrepentir.

En los tiempos de la colonia fue la primera escuela de Caracas. Simón Bolívar estudió por esos rincones de la mano de Simón Rodríguez. Es un sitio interactivo, juega entre lo moderno y lo antiguo. Uno de los salones tiene trajes viejos para que los chamos se vistan, se ambienten en la época y se tomen fotos. Claro, los guías están pendientes de que nadie ensucie las piezas (ojo con las manos manchadas de dulces). Por las paredes hay pensamientos de Simón Rodríguez y varias fotos. También, podemos sentarnos un rato en el cafetín, es económico y el chocolate caliente es divino. 

La arquitectura de la casa es añeja, muy bonita. Los guías de La Casa de las Primeras Letras son bastante amables y sin chistar dan la información necesaria. 20 puntos por eso. La librería tiene variedad de títulos y son súper baratos. Es en serio.

Hay juegos de mesas didácticos que ayudan y enseñan a entender la historia y al Libertador, tienen uno que se llama Conociendo a Bolívar

Gracias a los avances en las técnicas de la fotografía el maestro Rodríguez aparece y saluda. No miento. Muy tecnológico. Muy sorprendente. 

Los grupos musicales, teatro de títeres y algunos cortometrajes contentan a cualquiera. No tiene desperdicio, me gustó y sin pensarlo es un destino fijo para que los niños aprendan jugando. 

En la universidad una profesara me dijo: Rodríguez decía que todo espacio de formación tenía que tener un área para el juego, para la lectura y  para las ciencias. Estos Destinos tienen todo eso.

Recuerden dejar cada punto mejor de cómo lo consiguieron, sus chamos lo van a agradecer.

Viaje bueno.

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Efemérides | 08/09/2013




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